Por su carácter despierto y curioso, son lo suficientemente grandes para ser realmente un perro, y lo suficientemente pequeños para compartir su sillón favorito.
Nosotros hemos elegido esta raza por su alegría de vivir. Un buen Miniatura es, por naturaleza, alerta, amistoso, inteligente, vigoroso y, lo más importante, longevo.
La inteligencia de un Schnauzer se expresa de muchas maneras. Basta un vistazo a su expresión para descubrir su mente siempre activa y su personalidad divertida.
La capacidad de aprendizaje del Schnauzer Miniatura es proverbial, limitada sólo por la paciencia de su maestro.
El desenvolvimiento de la raza en todos los niveles de adiestramiento es excepcional. Aprenden rápido, y, dado el necesario tiempo, puede enseñárseles prácticamente todo lo que un perro es capaz de aprender.
Los únicos requisitos son: firmeza, repetición, paciencia y, por sobre todo, amabilidad.
Los Schnauzers Miniatura son rápidamente adaptables. Son el compañero por excelencia.
Los Schnauzers parecen llevarse bien con los niños ya que son infinitamente pacientes con ellos, y los deleitarán por horas sin volverse impacientes o intolerantes.
Los niños que son educados para tratarlos adecuadamente van a disfrutar particularmente de su carácter juguetón.
Los Schnauzers Miniatura no son agresivos por naturaleza, disfrutan del aire libre con cualquier clima. Aman las caminatas largas, y les encanta correr de a pares.
Usualmente también les gusta nadar. Por otra parte, sin embargo, pueden vivir felizmente con poco ejercicio, lo que los hace una raza excelente para la ciudad.
El Schnauzer que vive en un departamento va a recrearse con una ventana por la que pueda “espiar” el mundo que lo rodea.
Por algunas de las características mencionadas y otras tantas que fuimos descubriendo juntos elegimos esta raza que nos da cada día mayores satisfacciones.
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